Reynosa , Tamaulipas , Mx Año 1 Jueves , 18 de Enero del , 2018
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Direción: Juan Manuel Villarreal H.

Fecha:2017-11-10 Por: José Ángel Solorio Martínez

Por José Ángel Solorio Martínez / Enlace Digital

 

El gobernador tamaulipeco –antecesor de Norberto Treviño Zapata-, Horacio Terán Zozaya era un peladón como los personajes de aquel célebre escritor español de novelas del viejo oeste, Marcial Lafuente Estefanía: más de 6 pies de altura, macizo, una manazas para destrozar a sus enemigos a puñetazos y una mirada para enloquecer a las mujeres.

Tenía un bien cuidado pelo castaño que dejaba entrever que en su pasado habría sido rubio y su tez era blanca, como de príncipe medieval.

Vestía carísimos trajes cortados a su medida.

Los confortables zapatos italianos, sobresalían de su atuendo. Aún sobre sus corbatas de seda italiana que brillaban sobre sus almidonadas camisas blancas.

Lo hizo gobernador el presidente Miguel Alemán Valdés.

Gobernó con mano incierta.

La puntillosa periodista Natalia Hoch, desde su trinchera periodística lo enfrentó con severos cuestionamientos. Por sus escritos se puede visualizar el gobierno frívolo y manirroto –sin duda, se puede decir que el teranismo inauguró la época de la corrupción en la administración pública en Tamaulipas- que ejerció por seis años.

Doña Natalia, en sus páginas lo bautizó como La Grandota.

En la sociedad victorense de la época, eran públicas las predilecciones sexuales del Ejecutivo estatal: era gay. Esto se hacia una certeza, porque eran conocidas sus fiestas en una céntrica casona. Eran pantagruélicas, esas reuniones nocturnas con jovencitos.

Nunca a nadie asustó eso.

Y vaya que la sociedad victorense es gazmoña.

(Muy probablemente porque era el gobernador).

Lo que todos le reconocen a Terán Zozaya fue su recato. Eran conocidos sus devaneos; pero nunca los anduvo arrastrando por la calle. Se le sabían sus gustos, pero jamás alguien vio gestos que delataran lo que en privado con tanta alegría ejercía.

La Jaula de las Locas –el Ayuntamiento de Madero, Tamaulipas-, es asunto diferente. Diametralmente diferente. El alcalde Andrés Zorrilla, a diferencia de aquel ex gobernador –no sólo por la estatura: el maderense-chilango debe medir apenas 1.49 de estatura- le ha dado desenfrenado vuelo a sus fantasías. Tanto, que el cuerpo edilicio es ya ejemplo del ejercicio del poder con visión de género en todo el país.

Esa actitud de Zorrilla –que si doña Natalia viviera seguramente le lanzaría el epíteto de La Chiquita-, ha trascendido no por lo que es, sino por lo escandaloso del caso: sus acciones de gobierno han sido rebasadas por el escarnio público.

Y que conste: nada tienen de odios anti-gay, las mayorías de las críticas.

Conservador –homofóbico muchas veces-, pudoroso como es el PAN…

…¿postulará como candidato a alcalde, a un político de preferencias sexuales diferentes?

 
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