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Direción: Juan Manuel Villarreal H.

Fecha:2015-02-27 Por: Redacción | Enlace Digital

ROMA.- El primer trasplante de cabeza en un ser humano podría ocurrir en un lapso de dos años, aseguró el cirujano italiano Sergio Canavero, director del Grupo Avanzado de Neuromodulación de la ciudad de Turín.

Declaró, citado por la edición digital del diario La Repubblica, que ese tipo de operación podría salvar la vida de personas con cáncer o enfermedades nerviosas o musculares que han comprometido su motricidad.

Según el diario, Canavero hará el anuncio de la nueva técnica en la conferencia anual de la Academia Americana de Cirujanos Neurológicos y Ortopédicos, que tendrá lugar en Annapolis, Maryland en junio próximo.

El controvertido neurocirujano italiano dijo que los principales obstáculos que han impedido hasta ahora el trasplante de cabeza, como la fusión de la espina dorsal y el rechazo, se pueden superar gracias a los avances de la medicina.

En opinión de Canavero, el proyecto podría ver la luz en 2017. Recordó que en 1970 una intervención de ese tipo fue hecha a un mono, con un resultado limitado, pues el animal no pudo moverse y vivió solamente nueve días.

"Pienso que actualmente hemos llegado a un nivel en el que los aspectos técnicos son factibles, pero si la sociedad rechaza este tipo de operación yo no la realizaré”, declaró.

Advirtió, sin embargo, que aunque en Occidente no sea aprobado ese tipo de experimento, ello no significa que no pueda ser realizado en otras partes del mundo.

Canavero describió la técnica en el último número de la revista Surgical Neurology International, en la que explicó que el proyecto prevé congelar la cabeza del destinatario y el cuerpo del donador para extender la supervivencia de las células sin oxígeno.

Después el tejido del cuello sería seccionado y los principales vasos sanguíneos serían conectados con pequeños tubos, para posteriormente colocar la cabeza en el cuerpo del donador y fusionar las dos extremidades de la medula espinal.

Para lograr ese último objetivo, considerado el más difícil, el médico lavaría la zona con una sustancia química llamada polietilenglicol, que después sería inyectada.

Tras la operación el paciente sería mantenido en coma por tres o cuatro semanas para impedir el movimiento, mientras electrodos implantados en el cuerpo darían una adecuada estimulación eléctrica a la medula espinal, lo que permitiría reforzar las nuevas conexiones nerviosas.

Según Canavero, al despertarse el paciente podría moverse, sentir el rostro y hablar y sometido a fisioterapia estaría en grado de caminar en el lapso de un año.

Notimex

 
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