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Direción: Juan Manuel Villarreal H.

Fecha:2015-03-23 Por: Juan Manuel Villarreal H. | Enlace Digital

Por Juan Manuel Villarreal H.

 

Reynosa, Tamaulipas

Noviembre 25 de 2006

 

Al filo de la medianoche el bullicio y la algarabía de los miles de asistentes a la Expo Feria Reynosa 2006, fue opacada con el inicio de los acordes de música de banda con el tema “A mis enemigos”, con la cual abría su presentación Valentín Elizalde “El Gallo de Oro”.

La respuesta del público no se hizo esperar en el palenque y el artista fue recibido con aplausos, gritos y silbidos.

Luego vino otro de sus éxitos:

“ Soy así..así nací y así me moriré…” coreaban los asistentes.

La euforia no permitía presentir a nadie el presagio de mala muerte en esa fría madrugada.

Después de complacer a sus admiradores con temas diversos como “El venadito”, “Un sueño de tantos”, “Destino Cruel”, “Como me duele”, Y se parece a ti”, entre otras más, por espacio de más de dos horas, para concluir su actuación  con el mismo tema inicial.

Tras finalizar su presentación, en la parte posterior del palenque lo esperaba un grupo de fans, con quienes platicó, se  tomaron fotografías y dio autógrafos.

En ese lugar, lo esperaban Socorro Mario Mendoza Grajeda, su representante y Fausto Castro Elizalde, primo del cantante.

Luego de media hora, los tres abordaron una camioneta Suburvan modelo 2007 color negro, placas de circulación JEX-7630 del estado de México, la cual era conducida por Reynaldo Ballesteros Nava, chofer y amigo del artista.

El reloj marcaba las 2:50 de la madrugada.

Había que viajar a la ciudad de Monterrey, para de ahí volar a Querétaro, donde tendría una presentación al lado del cantante Joan Sebastian.

La unidad inició su marcha despacio porque aún había gente que quería acercarse al cantante.

La camioneta viró a su izquierda y se incorporó lentamente al boulevard Principal de la entrada de la colonia Vista Hermosa, la cual a esa hora se encontraba desierta.

Apenas habían avanzado 60 metros cuando sobrevino lo inesperado.

Dos vehículos de reciente modelo color oscuro les dieron alcance para interceptarlos frente a las taquillas de la entrada principal de la Feria.

De esas unidades descendieron dos personas que se pararon en los costados traseros del vehículo que tripulaba el artista y abrieron fuego con ráfagas de metralleta hacia las puertas y ventanas.

Tras las primeras detonaciones de las metralletas calibre .223, Fausto Castro Elizondo, quien viajaba en la parte posterior junto con el cantante, abrió la puerta y salió corriendo hacia despoblado, por lo que uno de los sicarios le disparó, siendo alcanzado por una ráfaga de balas que le arrancó por lo menos 15 centímetros de piel del brazo derecho.

Tras una pausa, se dejaron escuchar un segundo tableteo de armas de grueso calibre.

Posteriormente, se hicieron disparos más pausados, los cuales, se presume fueron hechos a corta distancia, para dejar constancia de una muerte efectiva.

Varias personas que en ese momento salían del palenque se refugiaron tras algunos vehículos, a fin de no ser alcanzados por los proyectiles del tiroteo que duró por lo menos tres minutos.

Tras cumplir con su encargo, los sicarios abordaron sus vehículos y se dieron a la fuga del lugar de los hechos.

Luego sobrevino la calma.

El espectáculo era impactante.

Los tres pasajeros habían muerto en forma instantánea.

La camioneta Suburban presentaba más de 80 impactos de bala de tres diferentes calibres: .223, .380 y de 5.7x28 ésta última es conocida como la pistola más sofisticada, cuyo proyectil atraviesa cualquier blindaje y cuyo cargador puede estar abastecida hasta con 40 cartuchos.

El cuerpo del cantante Valentín Elizalde fue alcanzado por al menos 25 impactos de bala en todo el cuerpo, tórax, abdomen y piernas y uno más en la cabeza, mientras que su representante Socorro Mario Mendoza presentaba más de 20 balazos y su chofer Reynaldo Ballesteros recibió 19 balazos en todo su cuerpo.

Inmediatamente después vino la confusión.

Nadie acertaba a señalar que había sucedido y poco a poco, la gente que asistió a la Feria, se percataba que entre las víctimas estaba el famoso cantante, por lo que algunas mujeres y curiosos entraron en crisis e histeria y gritaban:

“ Ojalá que no sea él…por favor que alguien me diga que no es él.”

Por su parte, el sobreviviente del atentado, al retornar hacia la unidad, desesperado pedía ayuda:

“Sáquenlos, sáquenlos, para qué le hacen eso”, exclamaba.

Luego de 20 minutos llegaron los primeros elementos de la Policía preventiva, quienes se concretaron a ser otros espectadores más y a pedir por radio la presencia de la Policía Ministerial del Estado.

El lesionado insistía que ayudarán a Valentín Elizalde:

“El solo es un cantante, para que le hacen eso…No puede ser,- se lamentaba,- qué hicieron, por favor ayúdenme….”

En tanto, uno de los oficiales se concretaba a decirle:

“Ya están muertos…contrólese…ya están avisadas las demás autoridades”.

Usualmente dentro de las instalaciones cuenta con una ambulancia, pero esa noche no estaba.

Debido a que el sobreviviente estaba herido y al ver que no llegaba la ayuda, caminó unos metros y abordó un auto que lo trasladó hasta el Hospital del Seguro Social, donde tras ser atendido fue llevado a un sanatorio particular.

Mientras tanto, en el lugar de los hechos, el cuerpo sin vida del cantante y sus dos cercanos colaboradores se mantenían en exhibición de todos los curiosos, ante la tardanza de las autoridades ministeriales.

Finalmente, al filo de las 4:30 de la madrugada, casi dos horas después, arribaron los elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado, para dar fe de los hechos.

Y de inmediato, quien dio la nota fue el agente del Ministerio Público Investigador, Gerardo Treviño, quien con su característica forma prepotente, comenzó a pelar con los periodistas, a quien amenazó con ordenar su detención si no dejaban de tomar fotografías o se retiraban del lugar en forma inmediata.

Asimismo, por instrucciones del mismo fiscal, ordenó que la camioneta con los cuerpos a bordo fuera subida a una grúa con plataforma y trasladada hasta las instalaciones del Ministerio Público, donde daría fe de los tres cadáveres.

Para ese momento, el reloj ya marcaba las cinco de la mañana y aún no se daban las primeras diligencias ministeriales.

La unidad fue trasladada hasta el cruce de las calles Saltillo y Zacatecas en la colonia Rodríguez, donde se localiza el edificio de la Procuraduría de Justicia, el fiscal ordenó que dichas arterias fueran cerradas a la circulación por patrullas de la Policía preventiva.

En ese mismo lugar, el ministerio público volvió a arremeter contra los medios de comunicación, argumentando que no bajaría los cuerpos de la camioneta, hasta en tanto los periodistas no se retiraran del lugar,

Finalmente a ese lugar arribaron elementos de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), quienes le exigieron al fiscal investigador, bajar los cuerpos para iniciar las investigaciones.

Ante esto, el fiscal investigador, no tuvo más remedio que obedecer y dio fe ministerial en plena calle, rodeado de una nube de agentes ministeriales, preventivos y de servicios periciales.

En el interior de la unidad encontraron algunos cartuchos sin precisar su calibre, pero no encontraron arma alguna.

El intérprete de “Y se parece tanto a ti”, “Vete ya”, “Soy así” y “Ebrio de Amor”, no llevaba consigo documento alguno de identificación, pero trascendió tener su domicilio en Guasave, Sinaloa.

El conductor de la unidad, Reynaldo Ballesteros, fue identificado mediante un documento, el cual indica que radicaba en la colonia Residencial Victoria en Zapopan, Jalisco, mientras tanto, su representante artístico, Socorro Mario Mendoza, radicaba en Navojoa, Sonora.

Posteriormente, los cuerpos de las víctimas fueron trasladadas hasta el Servicio de Medicina Forense para practicar la necropsia de ley.

Esa mañana la noticia recorría todos los espacios informativos.

Incluso, en los medios locales, apareció un boletín de la Departamento de Comunicación Social del Ayuntamiento de Reynosa, en el cual la administración municipal, se deslindaba de los hechos.

En dicho comunicado de prensa, el jefe del Grupo Especial de Reacción Rápida (GERR) de la Policía Preventiva, Miguel Ángel Alemán Salinas, daba a conocer que de acuerdo a datos de testigos presénciales, que el artista Valentín Elizalde, fue asesinado afuera de las instalaciones de la Feria.

Tal anuncio indignó a muchos, porque a nadie le importaba si fue dentro o fuera de las instalaciones de la Feria, puesto que se trataba de una ejecución donde hubo tres muertos y el hecho es que ocurrió en Reynosa, cuya noticia de relevancia nacional e internacional por el asesinato del artista, la ciudad fue exhibida como en muchas otras veces como un lugar de delincuentes donde impera la inseguridad.

Por su parte, el sobreviviente Fausto Castro Elizalde, al rendir su declaración ministerial, señaló que no vio nada, ya que iba dormido en el asiento trasero de la unidad y al escuchar las detonaciones lo despertaron, por lo que en ese instante abrió la puerta de la camioneta y salió corriendo, siendo alcanzado por una ráfaga de metralleta.

De igual forma, elementos de la Policía Preventiva que estaban comisionados a vigilar en rondines  la parte exterior de la Feria, declararon a las autoridades de la Procuraduría que escucharon las detonaciones pero que no acudieron al lugar  porque pensaban que eran cohetes.

Ese mismo sábado por la tarde, la madre del cantante acompañado de otros familiares, arribaron a esta ciudad procedentes de Guadalajara, Jalisco, para reclamar el cuerpo de Valentín Elizalde y sus colaboradores.

Tras seis horas de espera y de trámites, finalmente, los cuerpos fueron llevados a su tierra natal a bordo de un avión particular.

Hasta la fecha, las autoridades aún no establecen los motivos de esta triple ejecución, salvó de diversas hipótesis y versiones que circulan en torno a los hechos, pero no cuentan con elementos concretos que los lleve a establecer alguna pista para lograr la identificación de los responsables.

En tanto, en el lugar de los hechos, sólo quedan las huellas del atentado de aquel escenario de muerte que dio pie a que este año el máximo evento se distinguiera como la Expo Feria Sangrienta Internacional 2006.

 
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