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AL VUELO | Guachacoches

Fecha de Publicación: Abril , 02 ,2025 | Tags: AL VUELO,,

Por Pegaso

Guachacoches

 

Amigo guachacoches: No te equivoques. Yo no tengo ninguna obligación de darte dinero cuando estoy estacionado en un sitio público permitido.

Por regla general, son las banquetas de la Zona Centro de la ciudad o aquellas donde existen instalaciones con una gran afluencia de personas, donde tú operas. No me imagino que te pongas a cuidar autos, por ejemplo, en una calle de la colonia Aquiles Serdán o de la Juárez.

Por sentido común, siempre vas a buscar donde haya más automovilistas que quieran estacionarte y te den una propina, aunque sea uno, dos, cinco pesos o a veces, más, si lo hacen con cierta frecuencia.

El trato es simple: El automovilista busca un estacionamiento, por ejemplo, el que está en la taquería de “los caballeros”, en la calle Allende casi con Benito Juárez. Tú le haces una indicación de que hay un lugar para su vehículo y este lo acomoda. Se va a echar unos tacos de harina con frijolitos o papa, o unas gorditas de picadillo o deshebrada con su chesco bien frío, y regresa por su vehículo.

Normalmente te da algo de propina y tú lo guías para que pueda salir, como si fuera un tarado que no puede hacerlo solo: “Sale, sale. No viene nadie. Puede darle para adelante”.

Estratégicamente te colocas del lado del conductor, porque es el que te da la feria o cambio que tiene a la mano y así, la dinámica se repite durante las horas del día.

¿Qué sucede cuando uno no trae cambio o, sencillamente, no quiere darte la propina?

No todos, pero hay algunos que se molestan cuando utilizamos el estacionamiento sin pagar algo a lo que no estamos obligados a pagar.

Hay quienes, por ejemplo, el que está frente a “los caballeros”, que te amenazan, como si fueran parte de una mafia.

De hecho, hace poco más de diez años me estacioné en ese lugar y cuando regresé, las llantas de mi auto estaban picadas con un cuchillo. Asumí que fue uno de los trabajadores o dueños de la taquería, porque cuando me estacioné no querían que lo hiciera, aún cuando no hay anuncio de prohibición. Como si la calle fuese de su propiedad. Además, tienen la inveterada costumbre de poner cubetas o piedras para "separarle" el espacio de estacionamiento a la persona que más propinas le da.

La mayoría de ustedes, amigos guachacarros, son gente humilde. Lo sé. Trabajan por propinas y, según algunas opiniones, llegan a obtener un ingreso diario superior al de un trabajador de la maquila. Casi puedo asegurar que, bajita la mano, se van a su casa con 500 varos en la bolsa, muy jodidamente.

Así que si de 10 personas que se estacionan “en su lugar” hay uno o dos que no quieren o no traen para darles propina, no reaccionen con bravatas o amenazas, ya que no hay obligación alguna de aportarles.

Y el problema no son solo los guachacarros. Uno tiene que salir de su casa con la bolsa del pantalón llena de monedas de uno, dos o cinco pesos, porque nomás llegar a un crucero, se acerca un limpiaparabrisas que desde los cinco metros lanza un chorro de agua jabonosa con puntería endiablada. A pesar de que uno les hace la seña de que no quiere el “servicio”, ellos se empeñan en seguir limpiando el vidrio. Algunos se van sin más, resignándose a que no hubo propina, pero otros te lanzan miradas asesinas, más o menos como las que te lanzaría un capo de cártel si le mientas a su mamacita santa.

Más adelante, si vas a comprar mandado al supermercado, tienes que mocharte con el que te ayuda a desempacar en la caja, que generalmente es un chavo de primaria o secundaria, y después, con el que te ayuda poner las cosas en las bolsas y a colocarlas en el carrito, que casi siempre es un viejito o una viejita.

Sales, vas a tu carro, ¡y ahí está otro guachacarros, "cuidándote" la nave en el estacionamiento!

Si vas al centro, en cada esquina hay una persona que desea que le des algo, unos ofreciéndote algún servicio, pidiendo cooperación para alguna institución de beneficencia o pidiendo limosna.

Y eso que aquí no estoy contando a los coyotes que abundan en la Oficina Fiscal y algunas otras dependencias públicas para “facilitarte” los trámites, que llegan a cobrar un ojo de la cara por sus “servicios”.

Así, pues, amigo guachacarros. Sé un poco más consciente y comprensivo. No todos te van a dar propina. Agradece a los que te dan, porque en realidad no están obligados a hacerlo, y a los que no te dan, simplemente déjalos ir sin poner ojos de suegra encabronada.

Te dejo con el refrán estilo Pegaso que dice así: “La sencillez no riñe con la ilustración”. (La humildad no está peleada con la educación).

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