Reynosa
Por Oscar Díaz Salazar
De organigramas
Ya fue aprobada por el ache Congreso del Estado, la reforma a la ley de la administración pública de Tamaulipas, mediante la cual se crean dos nuevas secretarías, la Secretaría de las Mujeres y la Secretaría de Innovación e Inteligencia Digital.
Más que una invención, en el caso de la Secretaría de las Mujeres, estamos frente a una adaptación u homologación a la estructura administrativa del gobierno federal, en donde ya existe una dependencia con el mismo nombre y con similares tareas.
En la Secretaria de Innovación e Inteligencia Digital sí tenemos un caso ídem, (de innovación), pues en el gobierno federal no existe una dependencia con rango de secretaría con ese nombre, siendo la más parecida la de Ciencia y Tecnología, a la que se tendría que agregar la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, para ubicar las contrapartes de la secretaría de reciente creación en Tamaulipas.
Me parece correcta la decisión de ir reformando el aparato burocrático del Poder Ejecutivo del Estado, y la visión de que las estructuras administrativas se tienen que ir ajustando a los cambios en las necesidades e intereses de los ciudadanos.
No termino de convencerme de la pertinencia, utilidad y conveniencia de crear estas dos secretarias nuevecitas y de paquete recién aprobadas por los diputados tamaulipecos; en especial la que requiere de un Ciro Peraloca para funcionar debidamente.
Desde la óptica del vaso medio vacío, que es la especialidad de la casa, les recuerdo que en el gobierno de Tamaulipas, tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo, no han mostrado el menor interés en crear la Secretaria de Cultura, como la que ya existe desde hace varios años en el gabinete federal.
Al tema de la cultura lo mantienen con el rango de Instituto, y su atención no difiere mucho de la que se le brindaba en el gobierno cabecista, en donde la llamaban simplemente “Cultura”, muy al estilo de los gringos que todo quieren simplificar y acotar a su mínima expresión, a la medida de la importancia que le daban, y que aún le dan, o para ser más precisos: “no le dan”.
Elevar el rango de la oficina a cargo de una tarea, Cultura en el caso que hoy les planteo, es la mejor medida de la importancia que se le otorga, al menos lo es en la comunidad burocrática, de donde surgieron la totalidad de los funcionarios del gobierno de Tamaulipas.
Esperemos que en Tamaulipas también inventen la Secretaria de Cultura, aunque difícilmente lo harán esos que en cinco años se han limitado a gestionar el copyright de la cuera tamaulipeca y darle becas a sus cuat@s.