Reynosa
Por Oscar Díaz Salazar
De héroes y esculturas
“El Cuerudo” le llaman a la escultura ecuestre que se mandó construir el ex gobernador Eugenio Hernández y que se ubica a la salida de Victoria rumbo al aeropuerto. Dicen que la figura del jinete encuerado (portando una cuera tamaulipeca), se calcó y se vació a imagen y semejanza del ex gobernador.
Del ex presidente municipal Oscar Luebbert Gutiérrez recuerdo que ordenó la hechura de dos bustos, uno para homenajear a su hermana Ana Teresa Luebbert, con merecimientos por su trayectoria política y de servidora publica, y otro dedicado a su ex jefe Luis Donaldo Colosio
El ex alcalde de Reynosa Everardo Villarreal, llegado al cargo cuando rondaba los treinta años de edad, mandó sustituir la escultura de Miguel Hidalgo, ubicada en la punta este del bulevar del mismo nombre, por la estatua de una mujer embarazada, recibiendo el abrazo de un niño. En ese tiempo se dijo que la inspiración y la modelo fue la esposa del presidente municipal.
Si mi memoria no me falla, fue el señor Ernesto Gómez Lira el último presidente municipal de Reynosa que dispuso la compra y hechura de una escultura para homenajear a un personaje de la revolución, (y postrevolución), y aquí me refiero a la de Álvaro Obregón, que hoy se ubica en el bulevar del mismo nombre.
En el sexenio que gobernaron los panistas, no hubo esculturas que ensalzaron a sus mejores hombres, ni se bautizó la infraestructura pública, educativa, hospitalaria, de vialidad o de parque y jardines, con los nombres, las fechas o los acontecimientos, que son importantes para esa corriente ideológica. No hubo plaza Gómez Morín, ni escuela Manuel Clouthier, ni calle Carlos Castillo Peraza.
Como era de esperarse de un grupo político que se formó como priista o panista, y que se adhirió a las filas de morena cuando ya estaban encarrilados en la senda del triunfo, mas por esfuerzos y ejemplos de otras partes del país, que por contribuciones locales, en Tamaulipas tampoco se han hecho los homenajes y la apología de los personajes que fundaron, construyeron o fortalecieron esa corriente ideológica.
Por eso no hay ni habrá bulevar Valentín Campa, ni hospital Heberto Castillo, ni puente Gerardo Unzueta, ni escuela Rosario Ibarra, ni plaza Arnoldo Martínez Verdugo. Por supuesto que los priistas que hoy gobiernan con las siglas de morena, no reconocen la lucha de personajes locales como Juan Antonio Guajardo, Carlos Enrique Cantú Rosas, González Alvarado, Jesús Treviño Rabago y otros que con diversas siglas intentaron derrotar al PRI y cambiar, para bien, el gobierno.
El ejemplo del ex presidente López Obrador, amante de la historia en la que encontraba modelo e inspiración para su decir y su hacer, no fue replicado en Tamaulipas, y por eso vemos la desconexión con el pasado, de una clase política que se formó como continuadora del movimiento revolucionario de 1910, (PRI), o como opositora (PAN), y que se desubicó cuando López Obrador se fue mas atrás, a la Independencia y la Reforma, que sumadas a la Revolución, identificó como las tres grandes transformaciones que le antecedieron a la Cuarta que ellos harían.
Los morenos, al igual que los opositores, ya no tienen claro quienes fueron los buenos y quienes los malos, aunque eso si, en la actualidad presumen de encarnar el bien de la patria.
El tema da para mucho mas, la reinterpretación de la historia y las herencias políticas son útiles en la batalla ideológica, que como bien dicen, preceden a los éxitos, o fracasos, electorales y/o políticos.