Reynosa
Por Edy Pintor
“El pato cojo” que vuela hacia el sur…
Los narcopolíticos de Morena y los grupos delincuenciales que ya están calificados como organizaciones terroristas por Estados Unidos no deberían estar abriendo el champagne.
La derrota republicana en las elecciones intermedias de 2026 fue real y contundente: los demócratas se llevaron el control del Senado y de la Cámara de Representantes.
Trump queda como pato cojo en lo legislativo.
Eso es cierto.
Pero el delincuente político morenarcoterrorista y financiero del fentanilo en cualquiera de sus modalidades que piense que con eso se acabó el problema, no entiende cómo funciona el poder real en Washington.
Me explico.
Trump sigue siendo el presidente de Estados Unidos. Le quedan dos años completos.
El Congreso demócrata puede investigar, puede bloquear nombramientos, puede hacer ruido y puede intentar amarrarle el presupuesto. Eso es lo que le toca a un Congreso de oposición. Pero, no controla el mando de las fuerzas armadas.
No controla la política exterior.
No controla las órdenes ejecutivas ni la capacidad del presidente de designar, sancionar y actuar contra grupos que ya están en la lista de organizaciones terroristas extranjeras.
Eso sigue en manos del presidente Trump.
Y aquí está el punto que muchos ignorantes delincuentes políticos de Morena se niegan a ver: un “pato cojo” que ya no puede ganar en su casa, suele buscar victorias fuera de ella.
Para quien no le gusta documentarse y habla desde las tripas, su entusiasmo y emociones, les diré que es la lógica histórica de los presidentes de Norteamérica en la recta final.
Trump perdió el Congreso, perdió ‘momentum doméstico’ y necesita dejar legado.
El sur está ahí, a unos kilómetros de la frontera, con cárteles que ya fueron designados terroristas y antes de las intermedias ya había presión de Washington para que personal estadounidense acompañara operativos dentro de territorio mexicano.
Eso, eso mis queridas almas pedorras morenarcas, no desaparece porque los demócratas ganaron el Capitolio. Al contrario: ahora Trump tiene menos incentivos para pedir permiso y más para actuar con lo que ya tiene.
Los de Morena pueden celebrar que “le ganaron a Trump” —pobres criaturas—.
Los operadores de los grupos criminales pueden pensar que el vecino del norte se distrae.
Están mal.
Trump no ha pedido nada. Sigue gobernando.
Sigue teniendo los poderes ejecutivos y militares.
El Congreso es otra cosa; el presidente es el comandante en jefe. Y cuando un presidente busca que alguien le pague la cuenta de una derrota electoral, el lugar más obvio y más rentable políticamente está al sur de la frontera, donde los mismos morenarcoterroristas, que envenenan a Estados Unidos ya están etiquetados.
“El pato cojo”, no se quedó quieto.
Está volando hacia el sur.
Y los que creen que esto les conviene deberían preguntarse qué ocurre cuando un presidente sin reelección por delante, con el Congreso en contra y con la lista de organizaciones terroristas ya lista, decide que su legado se construye con resultados visibles en seguridad.
Los morenarcoterroristas no están a salvo.
Están en la mira de alguien que todavía tiene el gatillo y ahora tiene menos que perder en casa.
Que les sea leve…
Mi nombre es Pintor. Edy Pintor y esto es… GUNPOWDER